En el actual contexto europeo, ante el alarmante crecimiento internacional de la extrema derecha, desde la Crida Contra el Racismo y el Fascismo hacemos un llamamiento a toda la ciudadanía a luchar de forma activa contra sus manifestaciones de odio y sus prácticas reaccionarias que pretenden destruir la convivencia igualitaria entre los pueblos.

La proliferación de ideas y acciones racistas, xenófobas y ultraderechistas en Europa, en el Estado español y, especialmente, en la ciudad de Valencia, son motivos suficientes para organizarnos y luchar contra estas fuerzas políticas regresivas que ponen en riesgo derechos colectivos e individuales conquistados con el esfuerzo de generaciones enteras. Con el trasfondo de la crisis y la desigualdad generada, los grupos fascistas pretenden capitalizar el descontento y la desesperación de la ciudadanía para plantear supuestas “soluciones”, tan falsas como demagógicas, basadas en la estigmatización y el miedo hacia diferentes grupos. Sus ataques a las leyes implementadas para combatir el machismo y proteger a las mujeres de la violencia de género, las arremetidas sistemáticas contra diversas personas migrantes, racializadas y refugiadas planteadas como amenaza cultural, laboral y securitaria, el apoyo explícito a las políticas neoliberales que han empobrecido de forma acelerada a la mayoría de la población y empujado a la precarización de vastas franjas sociales, así como el fomento
de los discursos de odio y las agresiones contra la población LGTBIQ+, entre otras cuestiones, forman parte de un proyecto político supremacista que es preciso desmontar y combatir a partir de estrategias en común.

En un momento histórico de fuerte regresión en materia de derechos humanos y permanencia de un sistema social clasista, racista, xenófobo y patriarcal, observamos cómo esta ideología, que no tiene otro objetivo que destruir la pluralidad cultural que coexiste en el tejido social, no deja de crecer en todo el mundo. Tanto en Europa como en otras regiones, la normalización de la extrema derecha no ha hecho más que propagar un discurso de odio que atenta contra la mayoría de las personas que habitamos este mundo. Algunos ejemplos son Brasil con Jair Bolsonaro, Donald Trump en los EE. UU., Ram Nath Kovind en la India, Rassemblent National Frances de Le Pen en Francia (RN), Casa Pound y Liga Norte en Italia, Alba Dorada en Grecia, el PEGIDA o el NPD en Alemania, la participación gubernamental en Hungría y Polonia o, en el contexto español, la amenaza de Vox en las instituciones.

La extrema derecha europea ya no necesita participar en liturgias de uniformes y marchas militares. Bajo un semblante presuntamente democrático, las acciones y declaraciones que promueven son propias de organizaciones fascistas, llamando a restaurar los privilegios de la población blanca y europea en detrimento de una ciudadanía plurinacional, multiétnica y culturalmente diversa. Los medios de comunicación, en este sentido, contribuyen a agravar esta situación propagando el relato dominante. El supremacismo racial que promueven tiene como contraparte la consolidación de la desigualdad social y el desarrollo de nuevas formas de exclusión basadas en la raza, la nacionalidad, el género, la clase, la etnia y la identidad y orientación sexual.

El crecimiento del odio anti-inmigrante alimenta otras formas discriminatorias. El antisemitismo, que tendría que haber desaparecido para siempre después del Holocausto, vuelve a crecer, con resultados terribles. También la comunidad gitana o roma -otra de las principales víctimas del Holocausto- vuelve a convertirse en blanco de múltiples agresiones, producto de la política oficial de diferentes gobiernos europeos.
De modo similar, la islamofobia se ha hecho endémica.

En síntesis, el ascenso del racismo y la xenofobia alentados por la extrema derecha representa un grave peligro para la gran mayoría de la población. Nunca podremos resolver los diferentes problemas sociales a los que nos enfrentamos si no defendemos la unidad de la ciudadanía, contra las estrategias de los grupos racistas y fascistas de dividirnos. A pesar de las diferencias entre la situación actual y la de los años treinta, hay numerosos motivos para reconocer similitudes entre ambas épocas y movilizarnos para que no se repitan las terribles experiencias de antaño. El crecimiento electoral de la extrema derecha hace aumentar los ataques racistas en la calle y fomenta el discurso de odio tanto en el conjunto del espacio político como, en general, en el espacio público. Si nuestra sociedad ya sufre múltiples formas de discriminación (tanto institucional como social), el acceso a las instituciones de fuerzas de extrema derecha agrava estos males, en particular, al pretender legitimar jurídico y políticamente la desigualdad estructural entre los grupos sociales.

En un contexto histórico crecientemente regresivo, necesitamos una gran movilización popular donde fuerzas muy diversas puedan trabajar juntas en torno a unos puntos básicos compartidos, capaces de articular el movimiento vecinal y sindical con el fuerte tejido asociativo de la ciudad, tanto para convocar amplias protestas y actos populares como para elaborar y difundir masivamente un discurso argumentado contra el fascismo y el racismo. Tenemos que hacer valer el hecho de que somos mayoría la gente que rechaza estas prácticas y su institucionalización.

El franquismo ya pretendió destruir este país una vez. No dejaremos que sus seguidores actuales lo vuelven a intentar, restaurando en la agenda pública debates anacrónicos en torno a derechos consolidados para legitimar una política de recorte de libertades. Tenemos razones suficientes para trabajar por la creación de un movimiento amplio, plural y unitario de movilización, que permita detener esta deriva fascista y racista de nuestro tiempo, alentada por grupos organizados que la difunden en la ciudad. Ante un peligro que no cesa de expandirse, llamamos a todo el mundo a sumarse, porque la unidad es la principal herramienta que tenemos para combatir el odio y la intolerancia. Quedarse al margen no hace más que agravar una situación ya de por sí alarmante.
Precisamente porque la indiferencia es cómplice, instamos a la ciudadanía a participar en la Crida contra el Racisme i el Feixisme.

Adhiérete a la Crida: https://forms.gle/2GzYXCnm7Ryy5BFq6

COLECTIVOS ADHERIDOS:

15M Valencia
ACC
ACOEC
ACR
Al-Adala
Anticapitalistes PV
Asamblea plaza 15-M València.
Asociacion Amigos Mira España
Asociación cumpliendo sueños manises
Asociacion entre iguales Valencia
Asociacion Intercultural Candombe
Asociacion Nómadas
Asociación Orriols Convive
ATTAC País Valencià
Casa Marruecos
CBIV
CCOOPV
CEAR PV
CEDSALA
Centre Social Bar Terra
CGT València
CIEsNO – València
CIM Burkina
CNT-València
ContraCultura Godella
Coordinadora Valenciana de ONGD
COS
Decidim, Plataforma pel Dret a Decidir del País Valencià
El Rogle Cooperativa Valenciana
ENPAD
Fundacion Mundubat
Hipanoamericanos en Valencia
Intersindical Valenciana
Lambda
Lluerna recicla
Mesa d’Entitats de Solidaritat amb els Immigrants
Obrim Fronteres València
ONGD Casa Camerún CV
Orriols en block
PCPV
Perifèries del món
Plataforma Acción poética Valencia refugiad@s
Plataforma de Apoyo a las trabajadoras del campo
Plataforma Intercultural
Plataforma Valenciana Solidaridad con el Pueblo Saharaui
Psicólogas y Psicólogos sin Fronteras
Red de solidaridad popular de Valencia
Servicio Jesuita a Migrantes Valencia (SJM Valencia)
SODEPAU PV
SOEPIC
Solidaritat i República País Valencià
Sos Racisme PaisValència
Stop Desahucios Social
UGT-PV
València Acull
València és Refugi