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POR UN PERMISO DE RESIDENCIA EUROPEO

DÍA DE LA SOLIDARIDAD INTERNACIONAL EN VENTIMIGLIA

Progetto20k invita a todas las asociaciones, colectivos, grupos y individuxs que se ocupan de temáticas relacionadas con las migraciones, a la acogida, a la solidaridad y a cualquiera sienta el interés, a la participación en la construcción de la movilización del 14 de julio en Ventimiglia.
Una movilización que desarrollará en una de las fronteras internas más letales de Europa, para denunciar la brutalidad de las políticas nacionales e internacionales de los gobiernos sobre los flujos migratorios, para reivindicar la necesidad de un permiso de residencia europeo, para el derecho a la movilidad, para otra “acogida” posible, contra la trata y las violencias de género, contra la explotación de las personas migrantes, para su derecho a la libertad y autodeterminación.
Si el Mar Mediterráneo es una fosa mortal de la fortaleza Europa, Ventimiglia es el símbolo del fracaso de la Europa abierta en su interior: la frontera entre Italia y Francia es una frontera Schengen, una de aquellas que ya no deberían existir para las personas, pero que, al contrario, se están multiplicando y militarizando en forma de nuevos muros donde las mercancías pueden pasar, pero se paran los cuerpos, los deseos, los proyectos de vida.

Consideramos que el camino hacia el 14L puede ser una ocasión de intercambio, de diálogo, y de cooperación entre todos aquellos que, a pesar de las diferencias en los territorios, la  heterogeneidad de las practicas, pertenencias e historias, comparten los mismos horizontes de pensamiento, la idea de una sociedad sin fronteras de clase, genero o nación.
Tomamos todxs juntxs una posición frente a las políticas locales, italianas y europeas que diariamente perjudican las condiciones de vida y los derechos fundamentales de las personas que viajan pero no solo Ventimiglia fue escogida también porque es uno de los lugares símbolo de las violencias y del fracaso de las políticas italianas y europeas, como el Decreto Ley Minniti-Orlando o el acuerdo
de Dublín III.
Pensamos que el nuevo Gobierno italiano, xenófobo y racista puede ulteriormente generar una situación extremadamente crítica para quien pide derechos y libertad de movimiento.

Ventimiglia es el símbolo del fracaso de la acogida institucional Como en muchos otros territorios, muchísimas personas que viajan prefieren dormir en un campo informal sin techos, donde faltan la condiciones higiénico-sanitarias mínimas, que ir al campo de la Cruz Roja italiana, que se encuentra 5 km lejos de la ciudad, por dignidad y constantemente sitiado por la Policía.
Como en muchas otras ciudades, la “acogida” es de hecho una herramienta para disciplinar e interiorizar al sujeto migrante.
Los grandes centros de primera acogida son siempre más lugares de segregación y depersonalización, lugares orientados a la infantilización de las personas, a las cuales se deniega la dignidad humana y la tutela de los derechos primarios.
Aún con todo, este violento sistema de arrinconamiento y control de los cuerpos no es capaz de frenar ni neutralizar el deseo de libertad y las reivindicaciones que caracterizan estos movimientos migratorios.
En Europa, de hecho, se sucedieron protestas, respuestas, acciones colectivas autorganizadas, “contro-conducidas”, y se difundieron comportamientos con un carácter de resistencia.

Ventimiglia es el símbolo del racismo institucional que se convierte práctica diaria Quien cada día intenta atravesar la frontera puede caer en uno de los numerosos controles de policía, los cuales son efectuados básicamente por el color de la piel. La discrecionalidad de los controles a la frontera llega a evidentes violaciones de las normas y de los tratados.internacionales, como los reiterados rechazos de menores de edad sin adultos desde Francia a Italia. Los que son rechazadxs a la frontera o que se encuentran sin papeles en la ciudad, pueden ser trasladados coactivadamente hacia los “hotspots” de Taranto o Crotone, al sur de Italia.

Estas prácticas de rastreamiento, identificación y deportación, tristemente comunes a muchos territorios, son casi diariamente hechos para “aligerar” la frontera, una práctica institucional deshumanizante y muy costosa para el Estado, además de inútil. Las personas tras unos días ya han vuelto a Ventimiglia para intentar cruzar otra vez la frontera.

Ventimiglia es el símbolo de la violencia de género y a menores de edad Las mujeres y los menores muchas veces salen de viaje para escapar de la violencia patriarcal en su países de origen, pero la violencia de género es una constante en todos los viajes de migrantes. Las mujeres en tránsito no tienen acceso a la sanidad, a la prevención de embarazos no deseados y de las enfermedades de transmisión sexual, no pueden pedir a tiempo una interrupción voluntaria del embarazo; las condiciones de su “acogida”, en Ventimiglia y no sólo, son inseguras, no las eximen del riesgo de ser “mercancía de intercambio” y de entrar en la red de la trata que alimenta al mercado de la prostitución. Las violencias de género están a la orden del día para todas las migrantes y suelen pasar a la vista de todos, instituciones y policía incluidos, los cuales prefieren ejercer solo medidas represivas y de control. En la frontera es constante la intimidación, represión y criminalización de las personas migrantes y de quien solidariza con ellos En toda Europa cada forma de solidaridad activa es criminalizada: los barcos de las ONG son tratados como si fueran contrabandistas, hay detenciones de quienes ayudan a lxs mingrantes en su camino, las continuas construcciones de muros físicos y legislativos, miles de avisos orales, documentos de expulsiones de las ciudades y denuncias a lxs activistas solidarios, solamente culpables de solidarizarse.

En Ventimiglia, por ejemplo, durante más de un año una orden municipal impidió llevar comida a las personas bloqueadas en la ciudad. En los tres años siguientes se sucedieron desalojos de campos informales, cierre de fuentes (única manera de conseguir agua para muchxs), “limpieza” con excavadoras en la ribera del río Roya, el cierre de lugares protegidos de acogida para mujeres y menores como la iglesia de Gianchette; “soluciones” que, más que ayudar a la situación, la empeoran.

Por todos estos motivos queremos construir todxs juntxos una movilización colectiva, abierta y horizontal, una jornada de solidaridad en Ventimiglia: para la libertad de movimiento, para salir del aislamiento mediático y reivindicar la dignidad y la autonomía de las personas en viaje, para afirmar la humanidad y la legitimidad de las practicas solidarias, para acabar con una narración prevalentemente eurocéntrica, neocolonial, populista, securitaria y emergencial.

No queremos una movilización para lxs migrantes, sino una movilización con y de lxs migrantes. Queremos una movilización inclusiva, que pueda arrojar luz sobre lenguajes y proyectos atractivos para todxs. Se lo decimos también a los ciudadanos de Ventimiglia que quieren ser sujeto activo de su territorio. Queremos una movilización transversal que, con la fuerza de su determinación y participación, sea capaz de dar fuerza y visibilidad a las reivindicaciones de las personas que migran y a las diferentes acciones de solidaridad que se están desarrollando e toda Europa (desde España hasta Grecia, pasando por Calais) contra la barbarie representada por las fronteras y por las políticas migratorias.

23 de junio a las 11 asamblea internacional organizativa al LSOA Buridda, en Genova.

14 de julio a las 14 manifestación internacional en Ventimiglia.

#permessodisoggiornoeuropeo, #ventimiglicittàaperta, #dirittisenzaconfini,

#liberedimuoversiedirestare, #14L